El viaje a la caleta abandonada
Durante esta semana, el día martes estuvimos en una cápsula de metodología del análisis urbano, la cual trataba sobre cómo analizar un lugar, visualizando qué lo compone, su funcionamiento, la morfologia del lugar, los habitantes, entre otras cosas.
Después de eso, nos separamos en equipos para dividirnos la investigación. Junto a mi equipo nos tocó el contexto territorial, que consiste en analizar los desastres naturales a los que el lugar podría estar expuesto, los riesgos antropológicos y cualquier tipo de contaminación ambiental que se presente. por lo que el dia martes en taller intentamos recolectar la mayor cantidad de información posible sobre el lugar al que viajaríamos el día viernes: Caleta Tumbes.
En esta investigación encontramos que Caleta Tumbes estaba rodeada por una zona militar, y que frente a la caleta se encontraba una isla también militar. En relación con nuestro tema, identificamos posibles riesgos naturales como tsunamis, oleajes, trombas marinas y posibles desprendimientos debido a los altos cerros. En cuanto a los riesgos antropológicos, consideramos la basura, la contaminación generada por los botes, residuos de la pescaderia, etc.
A partir de esta investigación surgieron muchas dudas, como por ejemplo: ¿cómo se transportaba la gente en el lugar?, ¿cómo manejaban el tema de la basura?, ¿tenían un vertedero?, y considerando su ubicación tan particular en cuanto a altura, ¿qué tipo de desastres naturales enfrentaban con más frecuencia?, entre otras preguntas.
Luego llegó el día viernes, cuando fuimos a Caleta Tumbes. Nuestro análisis se dividió en dos horarios: uno desde nuestra llegada hasta las 12:00, y otro después del almuerzo hasta las 16:30, hora en la que debíamos encontrarnos en los buses.
Comenzamos nuestro recorrido en uno de los hitos del lugar: el animita de San Pedro, que se encuentra justo frente al muelle de la caleta. Desde ahí nos dirigimos hacia la calle Maryland, que nos llevó a través del bosque y de viviendas ubicadas en las quebradas, hasta llegar a la parte alta. Allí encontramos viviendas completamente diferentes a las que se ubican en la costa, ya que se trata de viviendas sociales que se instalaron en gran parte de Chile tras el terremoto, y que ahora albergan a personas que llevan años viviendo en el lugar, e incluso algunas que nacieron allí.
Pudimos conversar con la junta de vecinos del sector, quienes nos compartieron información valiosa y respondieron muchas de nuestras dudas. Una de las primeras cosas que nos contaron fue que las viviendas actuales se construyeron porque el terremoto destruyó dos caletas cercanas a Caleta Tumbes, donde muchas personas vivían y trabajaban en la costa. Como respuesta, el gobierno reubicó a esas personas en la zona alta del cerro, mediante viviendas sociales.
Además, nos aclararon que, a pesar de la ubicación, es un lugar climáticamente
tranquilo.Apesar de que en invierno suele hacer bastante frio, los únicos problemas recurrentes eran las lluvias, pero ya estaban solucionados: con la reconstrucción se instalaron tuberías, por lo que las calles ya no se inundan. En invierno, sube un poco la marea en la caleta, pero gracias a la tecnología, no es una gran preocupación, ya que pueden predecir fenómenos como mal tiempo, tsunamis o marejadas con anticipación.
tranquilo.Apesar de que en invierno suele hacer bastante frio, los únicos problemas recurrentes eran las lluvias, pero ya estaban solucionados: con la reconstrucción se instalaron tuberías, por lo que las calles ya no se inundan. En invierno, sube un poco la marea en la caleta, pero gracias a la tecnología, no es una gran preocupación, ya que pueden predecir fenómenos como mal tiempo, tsunamis o marejadas con anticipación.
También nos mencionaron que la zona se sostiene principalmente gracias a la pesca artesanal. De hecho, muchas de las mujeres con las que conversamos tenían esposos que trabajaban en el muelle. Por esta razón, y debido a los años que llevan viviendo allí, la gran mayoría de los habitantes ya se conocen entre ellos, ya sea que vivan sobre el cerro o en el valle.
Otro punto que destacaron fue que no enfrentan mayores problemas decontaminación, ya que los residuos de mariscos o de la pesca que no se utilizan son devueltos al mar, y los lobos marinos que circulan por la costa se encargan de consumirlos.
En cuanto al manejo de la basura, esta se retira tres veces por semana mediante camiones provenientes de Talcahuano. Actualmente, no cuentan con un vertedero ni con un espacio específico destinado para su disposición. Sin embargo, la junta de vecinos nos comentó que, desde su perspectiva, existen pocos basureros públicos tanto en la Caleta como en la villa ubicada en la parte alta.
En cuanto a la ayuda social, señalaron que se sienten principalmente respaldados por la Armada, ya que, según ellos, muchas veces han sido olvidados tanto por la municipalidad como por el gobierno en general. En este contexto, la Armada cumple un rol clave: realiza rondas por la mañana y por la noche, y además custodia los límites de la zona, lo que les brinda una mayor sensación de seguridad.
Posteriormente, recorrimos el otro lado de la caleta, que termina en el arco de piedra. Ahí notamos que la playa estaba cubierta de residuos de mariscos y restos de cerámicas o vidrios. Según los habitantes, estos son restos del terremoto o basura que el mar devuelve a la costa.
Durante la segunda parte del análisis, nos acercamos a la zona del muelle y a los pescadores. En ese momento, tuvimos un inconveniente: a una compañera se le cayó la croquera al agua, y en ella llevaba gran parte de los croquis del análisis. Afortunadamente, una persona del lugar que estaba trabajando se ofreció a ayudarnos y logró recuperarla.
Después de eso, exploramos los alrededores del muelle, desde la rotonda que rodea al santo de los pescadores, San Pedro, pasando por el sector de los restaurantes hasta el área más cercana al mar abierto. Desde ese costado, notamos que no había muchos botes y que la playa estaba muy consumida por el mar, casi sin arena. Esto coincidía con lo que nos comentaría más tarde don Luis Garretón, con quien conversamos en el muelle.
Intentamos recorrer un sendero costero que nos había recomendado la junta de vecinos, pero no fue posible debido a la marea alta. Así que volvimos al muelle, donde conversamos con don Luis, quien compartió su amplia experiencia tanto en Caleta Tumbes como en otras zonas del país.
Nos explicó que los vientos principales que afectan la caleta son los del norte y del sur, siendo los del norte los más intensos. Cuando hay ventiscas desde esa dirección, la pesca se detiene y se deben tomar precauciones. También mencionó que en invierno la marea sube, cubriendo parte de la costanera y llegando incluso a sobrepasar los primeros puestos de la costa. En verano, en cambio, la marea baja y deja al descubierto un pequeño borde de arena.
Además, nos aclaró que Caleta Tumbes no tiene relación directa con la isla militar. No hay contacto ni embarcaciones entre ambos, a diferencia de épocas pasadas en las que existía una relación más cercana entre los comandantes de la isla y los habitantes de la caleta. Hoy en día, ni siquiera se puede llegar a la costa de la isla debido al borde naval que delimita el paso.
También nos comentó que el trabajo de pesca y recolección de mariscos se realiza principalmente en primavera y verano, ya que en invierno las condiciones climáticas dificultan el trabajo. Sin embargo, ocasionalmente hay excepciones de buen clima que permiten salir al mar.
Al igual que la junta de vecinos, don Luis nos contó que los pescadores intentan mantener limpio el muelle y sus alrededores. En general, todo se mantiene en orden, salvo los fines de semana, cuando llegan los turistas, quienes no siempre respetan el entorno. La falta de basureros en espacios públicos, calles y playas, provoca que la basura se acumule, ya que no hay personal encargado de su limpieza, a diferencia de otras playas.
Finalmente, nos comentó que antes de la construcción de las viviendas socialessobre el cerro, había calles como Maryland o el camino a Tumbes que se inundaban por las lluvias. Sin embargo, no se producían desprendimientos debido a la vegetación que compacta la tierra. En caso de desastres, los primeros en acudir a ayudar son los navales o los mismos vecinos, que se organizan entre ellos.
Como analisis final pudimos observar que Caleta Tumbes presenta distintos tipos de viviendas según el sector y el momento en que fueron construidas. Las viviendas más cercanas a la costa se ubican en los estrechos espacios entre el cerro y el mar; son pequeñas, muchas sin patio, y siguen el estilo de palafitos. A medida que se asciende por la calle Maryland, las viviendas tienen más espacio, con patios exteriores y antejardines ya que al estar ubicadas en la quebrada del cerro tienen más espacio.
Al llegar a la Villa Las Caletas, se nota un cambio total en el tipo de vivienda, ya que se trata de construcciones sociales sobre el cerro. Finalmente, en la salida por el camino a Caleta Tumbes, se encuentran casas de uno o dos pisos, algo enterradas en un pequeño valle, lo que hace que se vean más bajas. Es un sector con poco espacio público y patios reducidos.
Además, notamos que muchas de las viviendas cercanas a la costa y a la calle Maryland son antiguas y se conservan casi intactas desde sus inicios. En general, la caleta no cuenta con espacios públicos como plazas o parques; sus lugares de encuentro son los hitos del entorno: el arco de piedra, los botes en la costa, el animita de San Pedro, entre otros.

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