Trazos en pausa


Esta semana fue más corta, ya que solo tuvimos un día de correcciones. Aun así, creo que se integraron varios puntos importantes a considerar. También debo admitir que me di cuenta de que estoy bastante perdida en la base general del diseño de mi proyecto. Tengo muchas ideas, pero todavía no he logrado concretarlas en una maqueta física que refleje las nuevas correcciones y los puntos que he ido adquiriendo últimamente.

Así que, por ahora, me siento un poco a la deriva, con demasiadas ideas dando vueltas. En esta entrada intentaré mencionar los últimos puntos que estuve considerando y algunas ideas que he ido recopilando, con la esperanza de ordenar este enredo de conceptos que tengo.

Antes de la clase del martes hice una investigación sobre cómo organizar el habitar colaborativo para la tercera edad. Entendí que mi proyecto podía funcionar como una agrupación, pero que esta podía organizarse de distintas maneras: ya sea en relación a un eje de circulación principal, o de forma más extensa, integrando una circulación secundaria.

En ese punto comprendí que la organización agrupada tiene un espacio articulador que se relaciona con el eje, pero no de una manera totalmente integrada, mientras que la organización extensa sí lo hace, incluso interceptando con el eje principal y funcionando como un vínculo entre zonas (A-B y AB-C).

Luego entendí que existen distintos tipos de articuladores, donde se puede transicionar entre un interior, un intermedio y otro interior, o entre espacios privados y públicos que se conectan a través de un espacio articulador. Este espacio público se relaciona con el exterior principal, donde ocurre la circulación principal.

También reflexioné sobre cómo puede darse esa circulación: puede ser directa, como una calle lineal y rápida, o con una pausa, donde exista un punto de descanso o contemplación (por ejemplo, una calle que se ensancha en una pequeña plaza).
A partir de eso entendí que, para articular mis tres zonas principales —la productiva y las dos habitacionales—, necesitaba este tipo de circulación con pausa, que permitiera un punto de encuentro entre los distintos sectores.

Para cerrar esa parte, hice un esquema general en “burbujas” donde separé los espacios privados, semipúblicos y públicos:

  • Privados: las viviendas.

  • Semipúblicos: la zona productiva y los exteriores que articulan las viviendas.

  • Públicos: la circulación o zona de ventas (aunque esto último todavía lo estoy trabajando).

La idea era que se entendiera una transición progresiva entre lo público y lo privado, sin que se vea como algo abrupto o forzado.

Después de eso investigué las dimensiones mínimas para cada espacio, tanto en la zona productiva como en las viviendas. Todavía no tengo claro cuántos grupos de adultos mayores voy a formar: puede que sean 10 juntos, o dos grupos de cinco, o incluso tres grupos de tres.

Otra gran decisión fue eliminar el segundo nivel. Me di cuenta de que no era coherente con el tipo de usuario con el que trabajo, y que estaba forzando el programa al intentar incluirlo.
Por eso decidí trabajar todo en una sola planta, pero jugando con diferentes alturas de nivel entre un grupo y otro, sin necesidad de escaleras. De esa manera el volumen general puede variar en altura sin afectar la accesibilidad.

En este punto ya tenía claro que no quería que todos los usuarios vivieran juntos, sino que en grupos más pequeños, pero relacionados entre sí y con la zona productiva.
Sin embargo, todavía tengo dudas sobre cuántos grupos formar y cómo distribuir las viviendas. Probé varios esquemas y maquetas rápidas, pero ninguna me convenció del todo, así que el martes fui solo con los avances previos y mi investigación sobre la relación entre espacios.

Planta después de los cambios
Prueba de terreno








Ese día decidí no corregir, porque sentía que no tenía un avance significativo que valiera la pena mostrar. En cambio, me dediqué a escuchar las correcciones de mis compañeros, los comentarios de la profesora y luego las presentaciones de referentes.
Y la verdad, saqué muchas cosas valiosas que no había considerado:

  • La importancia del mapa de emplazamiento, con escala gráfica, general y jerarquización de información.

  • Aprovechar la orientación solar del lugar y que, al no tener límites definidos, puedo organizar mi proyecto según las necesidades solares de cada espacio.

  • Revisar las cotas de nivel en el terreno para tener un modelo más preciso.

  • Pensar más en cortes que en planta, ya que la topografía del terreno lo exige.

  • Trabajar en un proyecto unitario, no como volúmenes aislados.

  • Considerar las cubiertas y las estrategias sostenibles, como ventilación cruzada, cubiertas verdes y enfriamiento por evaporación.

  • No pensar solo en “volúmenes”, sino en espacios habitables y maquetas espaciales.

  • Entender los distintos grados de privacidad en una vivienda colaborativa.

  • Y por último, aprovechar los espacios exteriores como una parte clave del habitar.

Después de eso, estuve probando nuevos esquemas para dividir la zona habitacional de la productiva, buscando que no se vean compactadas, que la circulación mantenga su rol articulador y que la transición entre viviendas sea natural.

Primeras intenciones de cubierta
Esquema de burbujas









Subdivisión de módulos de viviendas
Reorganización de la circulación
direcionada con los huertos





Ultimo esquema con todas las ideas
Ideas sueltas

Comentarios

  1. Hola Stefany, mirando tus esquemas y leyendo siento que se nota que has podido modificar bien, quizá cuesta un poco porque empieza a tomar otras formas, pero me gusta como le fuiste destinando los espacios y adaptándolo a tus ideas, se ve interesante la forma de tu maqueta. Espero puedas resolver esos detalles, se me hace que solo tendrías que emplazarte escalonadamente en tu terreno, para que pueda tener la relación que buscas, igual solo es una idea. Suerte!

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